El 30% de las consultas odontológicas pediátricas es por mordida invertida

Una dificultad dental causada por la prominencia del mentón, que lleva a la “mordida invertida”, motiva el 30% de las consultas que reciben centros médicos como el hospital provincial de Odontología y Ortodoncia “Dr. Ubaldo Carrea” de Vicente López, en el norte del Gran Buenos Aires.


Esa dificultad acarrea trastornos de masticación y deglución, además de problemas estéticos y en algunos casos también en el habla, explicaron los especialistas de ese centro especializado en un informe.

La causa de este tipo de mordida puede radicar en el crecimiento excesivo de la mandíbula inferior o por un deficiente desarrollo del maxilar superior, es decir que los dientes superiores muerden por detrás de los inferiores, y genera el adelantamiento del mentón.

Esta afección puede ser consecuencia de problemas respiratorios, de adenoides o amígdalas o de una mala posición lingual. En estos casos “la ubicación de la lengua baja estimula el crecimiento del arco mandibular inferior”, explicó la directora asociada del Hospital Carrea, Liliana Presotto.

También puede tener incidencia en su aparición la formación del esqueleto; en este caso “constituye uno de los problemas de ortodoncia más difíciles de tratar, porque interfiere una predisposición genética que hace que sea más difícil de corregir”, agregó Presotto.

El 30% de las consultas en este hospital odontológico son por mordida invertida. De ese total el 15% es por pacientes que tienen una incidencia esqueletal y el 2% de esos casos debe someterse a una cirugía denominada ortognática, porque los cambios producidos en los huesos son muy marcados.

La mordida incorrecta genera un esfuerzo frecuente de las articulaciones y causa dolor, ruido y trabas en la mandíbula.

“La consulta temprana al odontólogo es fundamental para comenzar cuanto antes con el tratamiento”, indicó la especialista.

El “Carrea” atiende a niños de 4 años que ya padecen este problema y, en la primera etapa, utilizan una aparatología funcional, que es ortopédica y consiste en el uso de una especie de placa de acrílico que se coloca en la boca sobre los dientes superiores e inferiores.

Este aparato se utiliza en la primera etapa del tratamiento en los niños de hasta 11 años, y luego se recurre a la ortodoncia, mediante un aparato fijo de disyunción y de una máscara extraoral de uso domiciliario. “Sólo en los casos severos, se recurre a la cirugía ortognática”, explicó la especialista.

Fuente: Patagónico.net


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