Se calcula que Argentina tiene 3 millones de desdentados

Este desarrollo se origina en la necesidad de solucionar un diagnóstico que afecta a la mayor parte de los adultos mayores: la pérdida de los dientes. La caída de las piezas dentarias, además de afectar la estética de la persona, provoca disminución en la eficiencia masticatoria, dificultad para hablar y pérdida de soporte de los labios o mejillas, entre otras complicaciones.


La movilidad de la prótesis provoca trastornos en la masticación, deteriorando la salud general del paciente, además de afectar la fonación, la deglusión y, por supuesto, la estética. La suma de estos trastornos afecta psicológicamente al paciente quien progresivamente pierde una vida de vínculos óptima.

Si bien el uso de diferentes adhesivos ayudó de manera transitoria a paliar el problema, éstos no resultan del todo efectivos y su aplicación comporta algunas dificultades.

Un sistema más simple y más económico
A partir de este diagnóstico, la firma ABT y el INTI -a través de su Centro Tecnologías para la Salud y la Discapacidad- junto a otras instituciones, desarrollaron un implante dental de una sola pieza autoroscante (miniball), de muy bajo costo, que retiene las prótesis completas inferiores y en la mayoría de los casos se coloca manualmente. Este sistema permite que el paciente pueda salir del consultorio con los implantes colocados y las prótesis fijadas en una sola sesión.

La primera fase de este desarrollo fue posible por un subsidio del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación y comprendió estudios de bioingeniería a cargo de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (UBA), con el apoyo de los laboratorios de la Comisión Nacional de Energía Atómica. También resultó imprescindible la experiencia de la firma Titanec, que desde 1998 se dedica al desarrollo de implantes e instrumental correspondiente. Para el desarrollo, colocación y seguimiento protocolarizado de los miniballs también intervienen la cátedra de cirugía maxilo-facial de la Universidad de Cuyo y la cátedra de prótesis de la Facultad de Odontología de la UBA, donde se están colocando estos implantes desde mediados de 2008 para estudiar sus resultados.

Este sistema puede ser usado de manera transitoria o permanente. La diferencia entre ambas modalidades es que los permanentes poseen un tratamiento especial en la superficie del tornillo en la que se produce la oseointegración. A la vez que permite la colocación manual en la zona anterior del maxilar inferior. Para la colocación de estos implantes, el paciente debe tener una prótesis convencional, nueva o en uso, pero que reúna todas las condiciones que se requieren para su correcta dimensión vertical, registros oclusales y contactos, tanto en el lado del trabajo como en el lado del balanceo, tendientes a eliminar las fuerzas laterales tan perjudiciales para cualquier tipo de implantes como para las prótesis fijas o removibles. Una vez localizados los puntos donde se introducirán los cuatro implantes de acuerdo al examen clínico y radiográfico, se marcan con una pequeña perforación y se procede a anestesiar los lugares elegidos para proceder a su aplicación. Para la colocación de los miniballs se desarrolló un instrumental apropiado que fue igualmente aplicado y estudiado en la Facultad de Odontología de la UBA.

En síntesis, este sistema consiste en una prótesis con cuatro cavidades donde se insertan las ex cabezas de los implantes, operación que se hace con la mano y que luego permite poner y sacar la prótesis sin esfuerzo, asegurando su correcta retención. La colocación de los cuatro implantes no lleva más de 40 minutos y no requiere cirugía; en una sola sesión el paciente se retira con los implantes colocados y la prótesis fijada. Por último, el bajo costo de los implantes y la rapidez del procedimiento resultan un verdadero ahorro en costos y tiempos de consultorio.

Fuente: Rafaela.com

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