Bruxismo, sus consecuencias y tratamiento

La consulta al odontólogo por el rechinamiento de dientes (bruxismo) alcanza hoy una magnitud impensable poco tiempo atrás. Problemas en la articulación témporo-mandibular (conocida como ATM, cuya función consiste en que podamos masticar y abrir y cerrar la boca), dificultades en la forma de morder y la cuota de estrés con la que se vive son los principales factores que hacen que cerca del 50 por ciento de la gente apriete y “frote” los dientes de día y, sobre todo, durante la noche.



El bruxismo es una expresión de la descarga emocional del estrés, en la que se aprietan y rechinan los dientes con una fuerza dos o tres veces mayor a la normal, “lo que produce daño dentario y articular”, advierte Eduardo Piazza, odontólogo, y director del servicio de Disfunción Cráneo Cérvico Mandibular de Odontología de la UNC.

“Es un hábito involuntario de difícil prevención”, remarca a su vez Gastón Bass, magíster craneocervical, craneomandibular y en dolor facial de la Universidad Andrés Bello (Chile).

El problema afecta a mujeres y hombres, niños y adultos, aunque pareciera que tienen más predisposición las personas ansiosas o susceptibles al estrés.

A pesar de que muchas veces se considera que son las mujeres quienes más bruxan, Piazza afirma que “no hay una estadística seria al respecto, ya que se toma sobre los pacientes que consultan y las mujeres consultan más que los hombres”.

El aumento de las consultas se vincula, a su vez, a que las personas están más informadas, y a que los profesionales, luego de la primera visita, entrecruzan datos y derivan a especialistas.

Desgaste dental y dolores. Las consecuencias del bruxismo son múltiples y varían de un paciente a otro. En general, se produce desgaste y sensibilidad dentarios, fractura de dientes, retracción de encías y movilidad dentaria por pérdida de hueso alrededor del diente; fuertes dolores de cabeza, nuca, cuello; alteraciones y procesos degenerativos en la ATM; zumbidos y ruidos en los oídos; alteraciones del estado de ánimo como intolerancia, irritación, ansiedad; problemas para tragar, respirar y, también interrumpe el sueño y la respiración nocturna (apnea del sueño).

Cuando el desgaste de los dientes es severo, “también se altera la estética de la sonrisa, ya que los dientes se ‘achican’”, apunta Bass, responsable del área de ATM de Clínica Creo.

Una de las manifestaciones más comunes son los dolores articulares o de los músculos de la cara al momento de masticar.


También son muy frecuentes los síntomas de dolor de cabeza o cuello, y la dificultad de abrir la boca por la mañana, poco después de levantarse.

Por ejemplo, los pacientes llegan al consultorio “derivados por el neurólogo por problemas asociados al nervio trigémino; derivados por el otorrinolaringólogo por ruidos o zumbidos producidos por la disfunción articular; o derivados por problemas cervicales que producen adormecimiento de brazos o dedos”, detalla Piazza.

“Muchas veces, los pacientes cuentan que sus parejas se quejan de que hacen ruido con los dientes al dormir, y lo mismo ocurre con los padres que advierten el problema en sus hijos a la noche”, dice Bass.

Placa de relajación. A la par del incremento en las consultas, también aumentaron en las mesas de luz las cajitas de colores que contienen placas de relajación para ponerse durante la noche y amortiguar el desgaste dentario del bruxismo.

“Son unos dispositivos que se usan para el tratamiento de las patologías de ATM y bruxismo, que se confeccionan sobre un modelo de la boca del paciente, con el diseño que requiere la patología de cada individuo”, aclara Piazza, lo cual descarta la adquisición de una placa estándar en la farmacia.

“Existen diversos tipos de placas para resolver distintas patologías articulares e incluso problemas severos de la ATM”, explica Bass.

El tratamiento involucra a distintos especialistas, entre ellos, fisioterapeutas y osteópatas y, en primera instancia, se trata de aliviar el dolor y los inconvenientes funcionales.

Fuente: lavoz.com.ar

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