Cáncer de glándulas salivales, un mal desconocido

A pesar de ser una afección que no se produce con mucha frecuencia, el cáncer de glándula salival aparece como causa de la formación de células malignas en los tejidos de este folículo, encargado de la producción de saliva; sustancia que contiene enzimas y anticuerpos que ayudan a la digestión de los alimentos y a proteger la boca y la garganta de infecciones.



Hay tres tipos de glándulas salivales: las parótidas, donde comúnmente comienza este tipo de cáncer, las sublinguales que se encuentran debajo de la lengua y las submandibulares que se localizan debajo del hueso de la mandíbula. También hay glándulas salivales menores en la nariz, la laringe y el paladar.

Esta enfermedad tiene una tasa de mortalidad muy baja en relación con otros tipos de cáncer que afectan la cavidad bucal. Igual, más de la mitad de los tumores que aparecen en las glándulas salivales son benignos y no se diseminan a otros tejidos.

Factores de riesgo y síntomas

Aunque no se conocen las causas exactas por las cuales aparecen los tumores que generan el cáncer en las glándulas salivales, algunos factores de riesgo aumentan la posibilidad de contraer esta enfermedad. Tener una edad avanzada, estar expuesto a radiación como la de las radioterapias dirigidas a cabeza y cuello o la exposición a ciertas sustancias presentes en el lugar de trabajo son algunos de estos factores; donde influyen también el consumo de tabaco y alcohol.

Esta afección puede no causar síntomas y es detectado en chequeos dentales de rutina o durante un examen físico. Sin embargo, es recomendable consultar al médico si se presentan señales como nudos indoloros en las mejillas, la mandíbula o el labio, dificultad para tragar o abrir la boca ampliamente y un dolor constante en la cara.

Algunos métodos que permiten la detección de la enfermedad son la ecografía y la endoscopia, procedimiento donde se inserta un tubo delgado en la boca para observar el estado en el que se encuentra esta cavidad, la garganta y la laringe.

Los tratamientos

En la actualidad se ofrece a las personas que padecen de este cáncer dos tipos de tratamiento; El estándar y los ensayos clínicos. Estos últimos, consisten en investigaciones de las cuales forman parte los pacientes, que contribuyen al mejoramiento de los tratamientos actuales o a obtener información sobre tratamientos nuevos para curar la enfermedad.

Dentro de los procedimientos estándar se encuentran la cirugía; en la que se extirpan los tumores mediante una operación, la radioterapia que utiliza una máquina de Rayos X o de otro tipo de radiación para eliminar las células cancerosas o evitar que crezcan, y la quimioterapia donde se suministran medicamentos al paciente, que detienen el crecimiento de las células destruyéndolas o evitando que se multipliquen.

Estos tratamientos acompañados de la asistencia de especialistas en áreas como la psicología, la cirugía plástica y la odontología, en manos de un Oncólogo experto en enfermedades de cabeza y cuello, puede llevar a que se logre una mejor calidad de vida para el paciente, cuando el cáncer está en estados avanzados.

Fuente: Oralnet

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