Odontología Forense ayuda a identificar a involucrados en un crimen

Las huellas de mordida en una de las piernas del empresario Filippo Sindoni, secuestrado y asesinado en 2006, permitió a las autoridades identificar -junto con otros estudios-, a uno de sus captores.


La Odontología Forense también es una auxiliar de la Ciminalísticas para la identificación de cadáveres cuando hay ausencia de huellas dactilares, en caso de calcinados, amputados o cadáveres en avanzado estado de descomposición.

Doctor Rogelio Jiménez, odontólogo y especialista en criminalística. (Foto Wilfredo Hernández)

Y es que la dentadura no sólo permite a los expertos conocer de la víctima, edad y sexo. A través del análisis de las huellas de mordida se puede identificar al autor de las marcas que pueden estar plasmadas en alimentos como queso, chocolate, o en la piel de la víctima o victimario, detalló el odontólogo y especialista en Criminalística, Rogelio Jiménez.

Durante su ponencia en las prejornadas del I Congreso Nacional e Internacional de Criminalística y Ciencias Forenses, Jiménez sostuvo que en el proceso de identificación hay tres métodos básicos: la huella dactilar, gracias a un banco de datos bien estructurado que permite hacer comparaciones. “Cuando vamos a sacar la cédula, esa reseña queda registrada”.

La segunda, la dentadura humana, por las características que tiene es un medio individualizante. Sobre el banco de datos explicó que en el caso pre mórtem, los odontólogos generales tienen la obligación en el momento que llega el paciente de llenar una historia clínica y de hacer un odontodiagrama. “Traducción escrita de lo que está en boca, restauraciones, tipo de material ausencias dentales, ausencias de prótesis, entre otros”. El otro método es el ADN.

Jiménez detalló que en el caso de los dientes, éstos tienen una alta resistencia a alteraciones por descomposición y deformación, bien sean de origen fisiológico, químico o físico. “Pueden soportar la acción del fuego en altas temperaturas de hasta mil 400 grados centígrados por un período de una hora, ya que están protegidos por distintas estructuras anatómicas como el hueso alveolar y tejidos blando como encías, la lengua y los cachetes. Todas conforman un escudo de protección, que preserva muchas características individualizantes”.

Huellas de mordidas

Una de las características principales en la investigación de las huellas de mordida -clave en algunos casos-, es determinar si estas fueron ocasionadas por dientes, si su origen es humano o animal, si fueron autoinfringidos o de terceros. “Todo eso entra en el análisis de identificación del sospechoso, ya que la Odontología Forense funciona como auxiliar del proceso de justicia”, definió el especialista.

El odontólogo precisó que la huella humana puede tener un patrón cuadrado, ovalado, triangular o atípica, presencia o no de marcas de succión, hematomas y abrasión a diferencia de las huellas de mordida de animales como por ejemplo caninos o felinos que en general presentan un patrón triangular, sin marcas de succión. En éstas son frecuentes la laceración, perforaciones profundas y avulsión de tejidos.

Anatómicamente el tamaño y forma de la huella van a variar, si es causada por un niño, se presenta en forma de círculo y es de menor tamaño. Por el contrario en el adulto ese arco va a ser más ovalado.

Tipos de delito

El doctor Jiménez expuso que las huellas de mordidas humanas pueden estar relacionadas con delitos de lesiones dolosas generadas durante enfrentamiento corporales (riñas), lesiones dolosas causadas a menores (síndrome del niño maltratado) y en delitos sexuales (violaciones).

Con la localización anatómica de la huella de la mordida los expertos pueden relacionar el tipo de delito. Es probable localizar las no sexuales en el tórax, orejas y nariz. Por el contrario cuando son de origen sexual y la víctima es un hombre, se pueden encontrar en abdomen, pecho, brazos y en los genitales. Las de origen femenino son más comunes en los senos, muslos, hombros anteriores, área púbica, brazos y glúteo.

Procedimiento de identificación

Para la identificación de un cadáver, el especialista refirió la necropsia bucal. La víctima tiene sus dientes ubicados en su arcada superior y en la mandíbula, que se han de fijar fotográficamente. Se toman impresiones dentales y se obtiene un molde que también es fotografiado.

Después se realiza un odontograma post mórtem, que se compara con el odontodiagrama pre mórtem. Existen características de las huellas de mordida, según fueron hechas al individuo; pre o post mórtem. En las primeras las esquimiosis están en desaparición o tiene presencia de difusión sanguínea, coagulación, de retracción de los tejidos.

En los casos post mórtem hay ausencias de hemorragias, de coagulación, de retracción de tejidos. Se observan cambios en la trama vascular, en la actividad enzimática y alteraciones de índole bioquímica.

Identificación de huellas

Para la identificación de las huellas de mordida, el primer paso es la fijación fotográfica. Aquí es obligatorio el uso de un testigo métrico: “Una regla de 10 centímetros”.

Jiménez detalló que se realiza una foto macro para ver la ubicación de la huella en relación a la víctima, viva o muerta. En este último caso debe realizarse antes de iniciar la necropsia. “Esto es un estudio combinado con el patólogo bucal. Cuando hay presencia de huella se llama al odontólogo forense para la fijación inicial”.

Se continúa con la fijación fotográfica detallada. Se toman fotografías a color y en blanco y negro. La primera para determinar la presencia de succión, características propias de la mordida, coloración, presencia de hematomas, laceraciones y rasgaduras.

Las fotografías en blanco y negro son mejores para la comparación. “En todos los proceso de Ciencias Forenses se usa el método de comparación de datas anteriores con la actual o pre mórtem con la post mórtem”. Las fotos deben ser tomadas en tamaño real de la huella de mordida”, especificó Jiménez.

Terminada la fijación fotográfica, se toman muestras salivales. Esta tiene gran valor para detectar el ADN. Luego de este proceso los especialistas hacen una superposición de las dos fotografías, (huella de la huella de mordida, y la fotografía de las arcadas o arco del victimario), en caso de que se tengan, se colocan en un acetato y se sacan las coincidencias.

La calidad del registro de las mordeduras para su análisis y estudio dependerá de factores como la fuerza masticatoria empleada, las particularidades mecánicas de la piel, el tiempo que duró la impresión de los dientes y el momento del examen, que debe ser lo más precoz posible.

Concluido el procedimiento se hace un informe post mórtem, que expresa todas las características, localización, tamaño, forma.

El odontólogo aclaró que la investigación no sólo se encamina en un punto, es muy plural. “En el sitio de suceso entra la parte de balística, planimetría. El proceso de investigación es integral cada evidencia que se toma va sumando, la Odontología Forense es un apoyo, en ese abanico de investigación.

Leidy Boscán | lboscan@el-carabobeno.com

Tráfico Semanal

ANF

Get our newsletter