Piercing en la boca, estética que produce riesgos

Más que un objeto símbolo de rebeldía, personalidad o simplemente moda; el Piercing hoy en día forma parte de un riesgo a la salud. Muchos son los riesgos que representa para la salud realizarse una perforación en determinadas partes del cuerpo. Según un estudio publicado en “American Journal of Clinical Dermatology” reveló que en el 20% de los casos se producen complicaciones como infecciones, hemorragias, sangrados locales, entre otros.

Las razones para colocarse “piercings” son variadas. Algunas personas se perforan por razones religiosas o espirituales; mientras que otras perforan para la auto-expresión, por su valor estético, para el placer sexual, para adaptarse a su cultura o de rebelarse contra la misma. 


Algunas formas de la perforación siguen siendo controvertidas, sancionadas y prohibidas, en particular cuando se aplica a los jóvenes. Anne Laumann -profesora de Dermatología en la facultad de medicina Feinberg de la Universidad Northwestern de Chicago, Estados Unidos- y su equipo han desarrollado una revisión de estudios en la que, además de confirmar cuáles son las complicaciones más habituales (infecciones y sangrados locales) observan otras que, aunque más raras, entrañan mayor riesgo. 


Así por ejemplo, se encuentran casos de hepatitis, endocarditis (infección del endocardio) y abscesos cerebrales (infección en el cerebro). También se han registrado dermatitis de contacto, hemorragias, formación de queloides (mala cicatrización) y daños en los nervios. Según la investigación de “American Journal of Clinical Dermatology”, los “piercings” en la boca causan numerosas lesiones bucodentales tras la colocación: inflamación, dolor, dificultades para hablar y masticar, alteración del gusto, sangrado, aumento de la salivación, infección y reacciones alérgicas al material. “Sobre todo cuando se inserta en la lengua, existe un importante riesgo de hemorragia, ya que este órgano tiene muchos vasos sanguíneos”, dice el trabajo científico. 


Las complicaciones que pueden aparecer o no dependiendo de los materiales que se usen, de la experiencia de quien los pone, de la higiene del procedimiento, de los cuidados posteriores. 


Sin duda, los “piercings” que más complicaciones generan son los de la lengua, los labios y los genitales. Al cabo del tiempo, los adornos de la lengua y los labios también provocan otros daños como fisuras, abrasiones, pigmentaciones, úlceras, crecimiento exagerado del tejido cicatricial o depapilación, es decir, pérdida del triángulo de encía que hay entre diente y diente. 


El trauma repetido del piercing sobre la encía provoca retracción e incluso daño en el hueso que sujeta al diente y lo pone en riesgo de caer. Precisamente esta lesión periodontal es la que más preocupa a los odontólogos. Según un estudio publicado en “Dental Traumatology”, al menos un 35% de las personas con “piercing” en la lengua o en los labios experimentan recesión gingival (pérdida de encía bucal) que, si no se trata, puede terminar en la caída del diente y a veces, el daño es irreversible. 


Los autores de otro trabajo publicado en “Journal of Periodontology” ofrecen un detalle más y es que esta pérdida de encía empieza a observarse a partir de los dos años de colocación. Los especialistas subrayan que la boca es un importante foco de infecciones donde residen millones de bacterias. 


Una perforación aumentaría este riesgo e incluso se propagaría a otras zonas del cuerpo (como ocurre con los abscesos en el cerebro). Cabe destacar, además, que el “piercing” en la lengua dificulta la intubación endotraqueal en casos de traumatismo o intervenciones quirúrgicas. 


En cualquier caso, y dada la variedad de complicaciones que trascienden de los “piercings”, no sólo sería deseable el compromiso de los odontólogos, también el de otros especialistas como los ginecólogos, señala Fonseca Capdevila. Pero dadas las altas probabilidades de efectos secundarios, aunque sean locales y mínimos, “habría que pensárselo dos veces”. 


Información El Mundo.

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