Seminario de Amalgama: El veneno en la boca Parte II

6.- ¿ Intoxicación de amalgama ?

Entre la colocación del empaste de amalgama y la intoxicación pasan frecuentemente muchos años. Hay gente que les afecta más y otros menos. Y a algunos parece ser que no les afecta nada. Esto depende principalmente de la buena función del sistema inmunitario, del mecanismo de desintoxicación, de la forma de vida, alimentación y contaminación del ambiente.



La mayoría de la gente sufren tarde o temprano un desequilibrio a consecuencia de las cantidades continuas de mercurio. Se sienten cansados y agotados y de vez en cuando tienen dolor de cabeza. Pero se acostumbra a eso y a lo mejor se culpa a la edad. Cada vez más falla la memoria. El médico de cabecera diagnosticará algún día una enfermedad del hígado o de la bilis - el tratamiento solo se hace de forma sintomática. De pronto aparecen alergias o dolores en las articulaciones. ¿Y quien se imagina que la culpa la pueden tener los dientes ?

Se debe sospechar una intoxicación prácticamente en todos los pacientes que son resistentes a los tratamientos de los médicos. Ni siquiera hace falta que lleven empastes ellos mismos. A lo mejor tienen una intoxicación por los empastes de la madre o los dientes fueron saneados hace algunos años pero el mercurio se encuentra todavía en el cuerpo.

7.- Pruebas de intoxicación

Hay varios métodos para diagnosticar una posible intoxicación:

La prueba del chicle:

Se emplea para demostrar que se desprende mercurio de los empastes de amalgama que se encuentran en la boca. Antes de hacer la prueba se guarda un poco de saliva. Luego se mastica de forma intensiva durante unos diez minutos un chicle sin azúcar. Posteriormente se analiza la saliva en un laboratorio respecto a su nivel de mercurio. Según un estudio de la universidad de Tübingen publicado en mayo 1996, cada tercero de los 17.000 portadores de amalgama analizados tenía en su saliva niveles de mercurio demasiado altos y según los médicos perjudiciales para la salud.

Prueba DMPS:

DMPS (Dimercapto-propansulfonato) es una sal sulfúrica a la que se adhiere el mercurio en la sangre. A través de la orina y la defecación se excretan los tóxicos. Daunderer analiza la orina espontánea entre 45 y 60 minutos después de la inyección de DMPS en búsquedas de mercurio y otros metales. De esta forma puede deducir la gravedad de la intoxicación. El Instituto Federal de Medicamentos de Alemania (BfArM) recomienda a su vez el uso de la orina almacenada en las últimas 24 horas. Para Daunderer significa esto una falsificación de la prueba. Como el DMPS solamente tiene efecto entre 2 o 4 horas, el método de 24 horas diluiría la orina tóxica con orina limpia.

Electro-acupuntura según Voy (prueba EAV):

Esta prueba no mide el mercurio que excreta el cuerpo sino la contaminación del cuerpo. Si se realiza la prueba con exactitud se pueden conseguir resultados fiables con EAV. No solo el nivel de intoxicación se puede medir sino también que órganos están especialmente afectados o dañados. En Alemania existen unos 2000 médicos clásicos y naturalistas que emplean EAV, entre ellos también dentistas.

Prueba de metales pesados:

Este método existe desde hace pocos años. Con ella el médico puede diagnosticar de forma rápida y sencilla el grado de la intoxicación con una prueba de orina.

Radiografía:

Debajo de los empastes de amalgama se forman muchas veces depósitos de amalgama. Con una radiografía "blanda" un médico experto puede localizar estos depósitos.

Análisis del tejido con una tomografía:

Con una tomografía se puede descubrir si el tejido está contaminado con metales pesados. En los portadores de amalgama suelen ser la corteza cerebral, la hipófisis y la mandíbula.

8.- El saneamiento dental

El primer paso después de la prueba de intoxicación es eliminar el mercurio de la boca. Es fundamental acudir a un dentista con experiencia en el saneamiento de amalgama. No va a eliminar todos los empastes de una vez, sino poco a poco. Pues al taladrar sale vapor de mercurio que contaminan el cuerpo adicionalmente. Además hay que proteger al paciente con un pañuelo de goma que se introduce en la boca con el fin de retener el vapor y para evitar que se trague el polvo de amalgama. De forma preventiva el Dr. Daunderer recomienda tomar unas dos horas antes de la cita unas cápsulas DMPS o DMSA. Se debe taladrar con un taladro de giro lento. Después de la intervención el paciente debe beber mucha agua. Esto facilita la eliminación de los tóxicos.

Después de la eliminación de la amalgama es importante que no se inserte directamente oro. Esto dificulta la eliminación completa del mercurio de la mandíbula. Se recomienda un empaste provisional de cemento.

9.- Terapia de desintoxicación

Una vez eliminados los empastes de amalgama empieza la desintoxicación. Esto es importante pues el mercurio se excreta lentamente de los órganos. Del cerebro se elimina la mitad después de 20 años, de la mandíbula después de 80 años.

La terapia de desintoxicación la debe realizar un médico experto y hay que confeccionarla de forma individual para cada paciente. Los médicos que realizan la EAV tienen la ventaja que pueden chequear de forma sencilla y detallada que medicamentos y en que dosificación son adecuados para el paciente. Se debe comprobar regularmente si los medicamentos empleados aún son ideales para la excreción, para que no se tome algo que tiene efectos secundarios.

Las opiniones de los médicos respecto a los diversos métodos de desintoxicación no son iguales. Pero se ha demostrado que muchos caminos llegan al destino:

1. Las sustancias DMPS y DMSA que movilizan de forma rápida y eficaz el mercurio en el cuerpo, lo absorben y eliminan del cuerpo. Según el grado de intoxicación hay que repetir el tratamiento. Su inconveniente: No son libres de efectos secundarios y por eso muy discutidos entre los expertos.

2. Oligoelementos como el cinc y el selenio. Son partículas naturales del organismo y sirven entre otras cosas para la desintoxicación natural del cuerpo. Como son "consumidos" por los tóxicos hay que reestablecer el equilibrio. Esto se debe hacer bajo la supervisión de un médico experto.

3. Los homeópatas emplean adicionalmente unas sustancias que estimulan a la defensa corporal de eliminar los tóxicos de forma automática. Durante la terapia se debe evitar el consumo de café y alcohol al mermar estos la eficacia de los medicamentos homeopáticos.

4. El medicamento "CH-7" (Schiele & Heil) primero disuelve los metales en el cuerpo mediante minerales homeopáticamente diluidos y luego los absorbe para excretar los tóxicos. Este médicamente se encuentra a la venta desde hace poco tiempo.

5. En Suecia, principalmente, se emplea la proteína corporal glutatión para la desintoxicación. En Alemania este método es todavía bastante desconocido.

En cada desintoxicación a largo plazo se deben tratar también los órganos de desintoxicación (hígado, bilis, intestino, riñón) para su respaldo. Igual de importante es fortalecer el sistema inmunitario y defensivo. Esto se hace con vitaminas, minerales y enzimas. Pero no se puede tomar al azar, porque una sobredosis puede causar daños. Así que hay que seguir los consejos del médico. Una forma de vida sana y una alimentación correcta apoyan la convalecencia: alimentos de cultivo ecológico ("bio") para minimizar la contaminación de residuos, dieta cruda, a ser posible ni azúcar, ni café, ni alcohol. Poco estrés y mucho aire fresco son igualmente recomendables como sudar en la sauna o por hacer ejercicio.

La duración de la terapia varia. Puede durar pocas semanas o varios años, según el grado de la intoxicación. A veces, enfermedades sucesivas ralentizan la convalecencia como p.ej. hongos en el intestino. Estas enfermedades se deben tratar asimismo, porque pueden causar una serie de síntomas a su vez.

10.- Alternativas - El empaste correcto

La pregunta finalmente es: ¿que empaste debo utilizar para mis dientes ?

A continuación un resumen de las alternativas más utilizadas.

No obstante: un diente sano no necesita ningún empaste. Con una alimentación baja en azúcar, una profilaxis razonable de caries y visitas regulares al dentista, cada uno lo tiene en su mano si necesita un empaste o no.

Cemento: Para empastes muy pequeños, que sufren mucha presión al masticar, se puede emplear cemento mineral. Es inofensivo y fácil de emplear. Como es un material resistente a la abrasión solamente se puede emplear de forma limitada a causa de la presión alta en la zona de las muelas.

Su vida útil es de 2 o 3 años.

Empastes de plástico : Más estables son empastes de plástico (composites) que hace tiempo se utilizan para los dientes frontales. Pero el composite tampoco se pueden emplear de forma universal. El agujero tiene que ser rodeado con esmalte sano para hacer un empaste correcto. El problema es que el plástico encoge cuando endurece y esto puede dejar un hueco lateral. Así, bacterias pueden introducirse al diente y provocar caries. Por eso el paciente debe cumplir sus citas semestrales de control.

La vida útil de los composite es de 4 o 5 años.

Inlays de oro: Las alternativas verdaderas para la amalgama son empastes de inserción (inlays) de metal noble. Inlays se pueden emplear de forma universal. También se producen costosos inlays de cerámica y plástico en el laboratorio. Pero: el médico necesita mucha rutina y tacto.

El oro del inlay (75% y más) se hace duradero con metales como platino o plata. Muchos inlays resisten 15 años en la boca, algunos hasta 40 años. Tienen la requerida firmeza y estabilidad para la zona de las muelas y no ofenden al cuerpo. Ni siquiera el cemento que se utiliza para fijarlos tiene efectos secundarios. Y además se consigue una cerradura lateral perfecta: las bacterias prácticamente no pueden entrar.

Pero mucho cuidado con la elección de las aleaciones de metal porque no requieren una comprobación biológica. Así hoy día existen unos 930 mezclas en el mercado, en parte de los metales menos nobles. Con consecuencias amargas: Loni Weber, de la 'asociación de intereses de afectados por metales dentales': "Tenemos más de 3000 personas con sufrimientos a causa de aleaciones con cobre-paladio: picores en la lengua, mareos, parálisis, dolores en las articulaciones y mucho más". Ella recomienda "90% oro y 10% platino" porque como más alto el porcentaje de metales no nobles más fácil puede corroer el empaste. Se desprenden partículas tóxicas que se depositan de forma parecida a la amalgama en el cuerpo y pueden resultar perjudiciales. Este efecto se ve aún potenciado cuando se encuentran varias mezclas en la boca unas al lado de otras entre las que crecen campos de tensiones eléctricas. Especialmente cuando se pone un empaste de amalgama debajo del oro. Para prevenir eso se recomienda que el paciente se haga un "carnet de aleaciones" de todas las aleaciones que tenga en su boca. Lo ideal sería: solo un tipo de aleación en la boca.

Inlays de plástico o de cerámica: A quien le importa un empaste del color dental puede hacerse inlays de plástico o de cerámica. Pero estos no se pueden emplear de forma universal. Condición más importante: en sus alrededores tiene que haber esmalte sano.

El plástico para inlays se elabora en procedimientos especiales de endurecimiento. Esto los hace más resistentes y evita que encojan. Pruebas exhaustivas de materiales han demostrado que entre estos inlays y los empastes de amalgama no hay ninguna diferencia en el desgaste.

La mejor solución estética es el inlay de cerámica. Un material que se puede emplear también para coronas y puentes igual que las aleaciones de metal. Se comporta muy bien y es resistente a la abrasión. No obstante, aún faltan experiencias a largo plazo. Los inlays de cerámica hay que pegarlos con la misa técnica de corrosión de ácidos que lo inlays de plástico, lo que puede tener efectos secundarios (alergias). La inserción puede tardar hasta una hora frente a los pocos minutos que se necesitan para un inlay de oro. Por esta razón, los inlays de cerámica son la alternativa más cara. Otro inconveniente: Su superficie es muy dura lo que puede provocar la abrasión con los dientes de la mandíbula opuesta. Además, la cerámica se rompe más fácilmente y su vida útil es relativamente corta: solo entre 5 y 8 años.

Los inlays de cerámica fabricados por ordenador (CEREC) los puede hacer el médico en la misma cita. El tiempo ganado lo tiene que "pagar" el paciente a veces con la falta de precisión en el ajuste del inlay.


Fuente: Instituto Biologico de la Salud

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