México: Futuros dentistas, el lado humano de la odontología

Muchos, como Mariel Arzaga, llegan a pagar tratamientos de pacientes.

Chihuahua, Chih.-"La UACh me ha ayudado a aprender a luchar aunque las cosas se pongan difíciles, a seguir luchando para seguir siempre adelante".

El compromiso por aprender de algunos estudiantes de la Facultad de Odontología de la UACh es tal, que incluso muchos de ellos llegan a pagar los tratamientos odontológicos de sus pacientes. Y en la mayoría de los casos, más allá de la calificación por su trabajo, les queda la satisfacción de haber ayudado a alguien que lo necesitaba.






Es una filosofía que han ido descubriendo en la Universidad. Regresar a la sociedad lo que la sociedad la da a la Universidad.

Mariel Ivonne Arzaga Olivas es estudiante del noveno semestre de la Facultad de Odontología con especialidad de cirujano dentista. Próxima a entrar al décimo y último semestre, saca en conclusión que lo que más experiencia le dejó fueron las clínicas de la escuela.

Literalmente las clínicas es la materia donde los estudiantes de Odontología practican con pacientes toda la teoría que vieron en clases. El objetivo es desarrollar la habilidad para realizar trabajos de odontológicos, para que al momento de salir de la carrera los estudiantes ya tengan práctica y conocimientos y puedan desarrollarse con calidad y con experiencia.

Posterior a las clínicas se hace un año de servicio pero ya sin un maestro que esté asesorando a los alumnos.

En los últimos semestres los estudiantes trabajan con pacientes para practicar las técnicas que les han enseñado los maestros a través de toda la carrera. "De realizar ya sean operatorias, curetajes, tratamientos de periodoncia, tratamientos de prótesis, en sí, de llevar a la práctica lo que vimos en teoría", dice Mariel.

Con dos años de experiencia de atender paciente, dice que el contacto humano es muy importante, desde el momento del convencimiento del paciente. "Aquí en la escuela es muy difícil salir adelante con las clínicas porque muchas veces los pacientes no tienen dinero y eso nos dificulta las cosas.

"A veces los pacientes llegan tarde o no vienen y te dejan plantado y eso nos estresa porque no contamos con todo el tiempo del mundo. Tenemos cierta cantidad de tiempo en el semestre para cumplir cierta cantidad de trabajos y eso nos afecta la calificación", dice sobre la experiencia que le dejaron las clínicas.

"Al momento que entra un paciente ya nos están calificando. Desde la actitud, cómo traemos el uniforme, si los tratamos bien, si queda conforme con el trabajo que le realizamos. Desde el momento que hablamos con ellos por primera vez debemos de ser amables, debemos tener una calidad humana".

Refiere que esa calidad humana sale de los mismos estudiantes. "Si uno quiere hacer un buen trabajo, tiene que tratar bien a los pacientes. Porque es lo que vas a hacer toda tu vida".

Pero el compromiso de muchos de los estudiantes va más allá de sólo atender a los pacientes. Muchas veces ellos tienen que pagar los materiales de los tratamientos, sea porque el paciente no tiene recursos, o por la necesidad que tienen los estudiantes de aprender.

"Yo he tenido que pagar tratamientos a mis pacientes. Muchos son de escasos recursos, aunque en realidad yo no soy la que paga, son mis papás", aclara. "Ellos hacen mucho sacrificio y esfuerzo para poder pagarme la escuela y algunos tratamientos. Pero de igual manera tanto a mis papás como a mí nos da una gran satisfacción cuando ayudamos a alguien a realizarse tratamientos odontológicos que quizás nunca se hubiera hecho durante su vida porque generalmente son muy caros. Cuando pasa eso, el paciente se queda muy contento y muy agradecido. De hecho muchos de ellos a los que ya terminé de hacerles un tratamiento aún siguen pagándome de 50 pesos, 100 pesos, van juntando sus ahorritos y me pagan poco a poquito", dice Mariel con mucha satisfacción.

Mariel inició con las clínicas desde quinto semestre hace ya dos años. "Empecé con operatorias que es quitar caries y sustituirlas ya sea por una resina o una amalgama. Que es lo más sencillo, con lo que empezamos los estudiantes", recuerda.

Dice que sus primeras clínicas fueron muy difíciles. "En mi primera clínica no tenía paciente porque me dejó plantada, era la primera y entras a ese estrés, porque desde antes ya te platican compañeros de otros semestres que te dicen 'está difícil, si te deja un paciente plantado es una clínica perdida' y en realidad aquí las clínicas son oro, son muy valiosas, no puedes perder tiempo".

Y recuerda: "Ese día mi paciente no llegó y fue muy gracioso porque yo me salí a buscar uno y pensé 'no voy a perder mi primera clínica' y anduve buscando por toda la escuela a ver quién quería atenderse. Hasta que encontré un compañero que todavía sigue en la escuela y me dijo 'no, pues yo'. Nada más le hice una limpieza, una profilaxis porque no tenía caries. Él fue mi primer paciente".

Pero también aclara que "más allá de los puntos y de los exámenes, las clínicas de la Universidad son una ayuda muy grande para la sociedad de Chihuahua. Porque en un consultorio los costos odontológicos son más caros y por mucho, desde al doble, al triple o más y aquí en la escuela se les facilita porque sólo se les cobra el material y algunas veces los pacientes ni siquiera tienen para el costo del tratamiento y pues uno llega a pagar.

"Esa calidad en el servicio y en el trabajo que hacemos apoyados por nuestros maestros hace que muchas personas, de todas las clases sociales, prefieren atenderse aquí ya que tenemos técnicas innovadoras y materiales de primera, además de que el alumno hace su labor con mucha calidad, e incluso pacientes nos han dicho que los estudiantes trabajan mejor que algunos dentistas profesionales".

Destaca que debe haber ese calor humano entre el dentista y su paciente. En las clínicas el alumno procura siempre hacer cada cosa con la mayor calidad posible. "No tanto por la calificación que vaya a darnos el maestro que nos da esa tutoría, sino porque nosotros nos estamos creando con esa conciencia de hacer las cosas bien desde un principio".

De acuerdo con Mariel, esos valores de atender bien a las personas y hacer bien las cosas desde un principio lo traen fundamentalmente de sus familias, de sus padres, "pero también tienen que ver con la Universidad ya que desde los primeros semestres te inculcan a tratar bien al paciente. Que muchas veces no nada más vienen al tratamiento bucal sino que también traen problemas y el odontólogo se convierte en un sicólogo", aunque dice que no tienen clases de sicología, pero sí de atención al paciente.

También advierte que en México hace falta mucha cultura de prevención bucal. "Porque los problemas bucales se podrían prevenir desde el momento en que se practica un buen cuidado dental, pero casi no tenemos esa cultura de prevención; incluso los padres no educan a sus hijos desde pequeños que se deben cepillar los dientes", comenta.

Y reitera que la cultura de prevención es lo más importante. "Yo creo que debería dársele más publicidad a la prevención del cuidado bucal desde niños".

A punto de terminar su carrera, a Mariel le gustaría abrir su propio consultorio y entrar a alguna institución para ayudar a personas de escasos recursos, "porque ayudar a los demás, más allá de la ayuda económica, me deja una gran satisfacción espiritual", dice.

"La UACh es una Universidad que me ha ayudado a aprender a luchar aunque las cosas se pongan difíciles, a seguir luchando para seguir siempre adelante. Esa educación que me ha dado me va a ayudar mucho para cuando yo me gradúe. Voy a seguir teniendo esas bases que me enseñaron mis profesores y que en realidad van a seguirme toda la vida. En mi formación, en mi carácter. Toda la personalidad que logré formar durante mi carrera porque no soy la misma persona que entré a la que va a salir", dice sobre su amor a la Universidad.

"Más que de la UACh, estoy orgullosa de lo que la UACh me ha convertido. En una persona más luchona, sin dejar de lado a mis papás porque la verdad ellos han sido lo mejor para mí.

"Estoy muy orgullosa de la Facultad, ha sido difícil pero te enseña que si nunca te rindes vale la pena, y que cuando salga de la UACh, seguir con esa calidad que me han enseñado.

"Los valores que sembrados en los estudiantes de la Facultad de Odontología son de acercamiento con los pacientes, de retribución a la sociedad. A pesar de su juventud, los alumnos tienen la capacidad de hacer bien las cosas, de ser profesionales y de innovar dentro de su ámbito".

Mariel regresa cada fin de semana a Delicias de donde es originaria. "Yo como alumna trato de sacar lo mejor, en lugar de estarme quejando por las cosas malas que pudiera haber, yo siempre trato de sacar lo mejor y lo malo desecharlo para seguir creciendo y desarrollándome como una odontóloga de calidad, que es mi objetivo", finaliza segura de lo que siempre ha querido ser: una odontóloga egresada de la UACh.

Fuente: El Heraldo



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