Odontoidentificación, "Falsas apariencias" y "Los Cazadores de Mitos"

Identificar a una persona es determinar los rasgos que la distinguen de las demás y hacen que sea ella misma. La pericia odontológica constituye la técnica más segura cuando las maniobras convencionales no pueden efectuarse (cuerpos quemados, putrefactos o fragmentados) y se fundamenta en la concordancia de datos ante y post-mortem. Se ha sostenido que la calidad de la identificación será directamente proporcional a la calidad de la información ante-mortem recuperada. Aun cuando este cotejo debe ser objetivo y científico, no se han descartado los aportes que la memoria del odontólogo tratante o el reconocimiento de su obra puedan hacer al desarrollo de estos procedimientos. Los diferentes protocolos han subrayado la utilización de odontogramas como estructuras gráficas de fácil archivo, acceso y análisis, incluso ponderadas en sistemas informáticos tales como CAPMI® o WinID®.





Se ha determinado que una identificación positiva fehaciente debe reunir concordancias suficientes en cantidad y calidad, como para establecer sin dudas que ambos registros pertenecen a la misma persona, incluso en ausencia de otros indicios. Se presenta un caso de cotejo identificatorio ante-mortem (supuesta víctima N.N.), e información post-mortem de restos humanos bajo análisis, reuniendo este cotejo los requisitos para una identificación positiva absoluta (presencia mínima de doce concordancias, antigüedad de la ficha ante-mortem menor a tres años, ausencia de discordancias absolutas, presencia de concordancias fuertes), considerando los planteos procedimentales indispensables para evitar sesgos y fraudes en este proceso. "¿Es o no es?: esa es la pregunta".



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