Estudio de asociación entre enfermedades sistémicas y el fracaso de implantes dentales

Las enfermedades crónicas no transmisibles y las condiciones sistémicas pueden afectar a los tejidos orales, pudiendo aumentar la susceptibilidad a otras enfermedades o interferir con la cicatrización. Estas condiciones sistémicas, como la osteoporosis, enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus, e hipotiroidismo, así como también, el hábito de fumar, inciden sobre el éxito, la sobrevida o el fracaso de los implantes dentales. Las enfermedades sistémicas son tratadas con medicamentos u otros tratamientos, los cuales a su vez pueden afectar al proceso de la oseointegración. La relación de las condiciones sistémicas con el fracaso de los implantes ha sido estudiada en estos últimos años pero sus resultados son poco concluyentes. Alsaadi registró un fracaso de un 3.6%, en donde evaluó el impacto de los factores locales y sistémicos en el fracaso de los implantes. Smith registró un 22.1% de fracasos y Moy obtuvo un fracaso de un 2.24%, lo que demuestra una amplia diferencia en los porcentajes de fracasos entre los principales estudios publicados.





Se han descrito distintos criterios de evaluación del éxito o fracaso de los implantes dentales. Los criterios de evaluación más reconocidos son los de Albrektsson propuestos el año 1986 y modificados en 1989. James en 1993, creó una escala de evaluación de la salud de los implantes, que posteriormente fue desarrollada y complementada por Misch, siendo en el año 2007 en el Congreso Internacional de Implantología Oral de Pisa, donde se llegó a consenso, desarrollando un sistema de cuatro pruebas clínicas que evalúan las condiciones de los implantes dentales.



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