Investigador de la odontología prehispánica

Sus padres fueron odontólogos, sus dos hijos son profesionales de esta rama de la medicina y él la ejerció durante medio siglo —1952-2002—. Guillermo Mata Amado, de 85 años, y quien ama su carrera, de niño tuvo “el gusanito” de estudiar Arqueología, pero no lo consiguió pues en aquellos años —1940— había que salir del país para poderla cursar. Pero el tiempo le ofreció una oportunidad para entrar en este campo, ya que siendo buzo se sumergió en las aguas del Lago de Amatitlán y rescató varias piezas de cerámica prehispánica.





De esa cuenta, organizó su vida para ejercer su profesión, dictar clases en la Universidad de San Carlos y hacer trabajo de investigación arqueológica. Fue así como pudo profundizar en la odontología mesoamericana, y a la vez, recrear los posibles instrumentos que emplearon los ancestros para implantar incrustaciones en los dientes. Según Mata, las culturas mesoamericanas prehispánicas dominaron dos técnicas: la de desgaste selectivo y la incrustación.

La primera consistía en limar o desgastar una parte del diente. Este procedimiento aún lo practican algunas culturas poco desarrolladas.

La incrustación fue ejecutada, según lo descubierto hasta el momento, únicamente en la región mesomericana. Esta consiste en perforar una cavidad circular de 1.5 mm a 6 mm de diámetro, con una profundidad de 0.5 mm a 1.5 mm, en la cual pegaban una pieza tallada, por lo regular de jadeíta, pirita, hematita o turquesa.

Las grandes incógnitas de estos trabajos, cuyos primeros ejemplos datan de aproximadamente 800 años a. C., versa sobre qué herramientas utilizaban, a qué clase social se les aplicaba y en qué lugares se practicaba (templos, casas...).

A continuación, un resumen de la entrevista sostenida con el médico odontólogo Mata Amado, a quien se le han publicado algunos trabajos arqueológicos en medios de América y Europa, entre ellos la revista Life y National Geografic.

¿Cómo empezó su trabajo de investigación sobre la odontología prehispánica?

Encontré un diente que tenía una incrustación, entonces me cuestioné: ¿Cómo hicieron para pegar el relleno? Posteriormente, encontré tres piezas más y a una se le podía desprender la incrustación, y al hacerlo salió un polvo. Después de varios estudios en Estados Unidos e Inglaterra, desafortunadamente no se obtuvo nada. Investigué por mi cuenta y mi hipótesis es que el líquido contenía un derivado del petróleo y una goma que sale de las orquídeas cuando se están muriendo. El polvo es muy parecido a los cementos que utilicé cuando trabajé como dentista desde 1952 hasta el 2002, cuando me retiré.

¿Qué tan desarrollados eran los trabajos dentales durante esa época?

Las únicas civilizaciones en las que se ha encontrado, hasta el momento, que hacían perforaciones en dientes sanos para colocar un relleno o una incrustación son las mesoamericanas, con una técnica de la que nunca se ha encontrado un instrumento que indique cómo hacían los agujeros, pues cuando se llevaron a cabo las primeras excavaciones los arqueólogos, al momento de encontrar un objeto pequeño, no se preocupaban en analizarlo, lo consideraban objeto misceláneo y lo guardaban en bolsitas.

¿De qué época datan las primeras incrustaciones?

Uno de los dientes más antiguos es el que encontró el doctor Richard Hansen en el sitio arqueológico Nakbé —Petén—, del cual desarrollamos un trabajo para un simposio de Arqueología que se llamó “El diente de Nakbé”. Esta pieza data, aproximadamente, de 800 años antes de Cristo. En México, en un lugar que se llama El Arbolillo, cerca de Monte Albán, se han encontrado dientes de la misma época.

¿Cuáles fueron los materiales que más se emplearon?

Pirita de hierro, que es de color plateado brillante en su estado natural y oscuro al oxidarse; hematita de color rojizo, similar a la sangre, de donde deriva su nombre —hemoglobina—; y jadeíta, que es de color verde con muchas tonalidades. El oro nunca lo usaron. La hematita pulida es muy bella y se cree que la utilizó la gente que no tenía mucha plata. La turquesa se empleó en la parte norte de Mesoamérica, cerca de Estados Unidos.

¿Todas las piezas, tanto el diente como la incrustación, se hacían talladas?

Sí, todo era pulido. Esta clase de trabajos se han encontrado en dientes, caninos y primera molar; en las molares, nunca. Yo encontré una molar, pero creo que era una falsificación, porque no era posible llegar hasta allí. Los instrumentos empleados tuvieron que ser adaptaciones de los usados por los artesanos que trabajaban la piedra. Algunos investigadores han experimentado con brocas de maderas duras como el guayacán y el abeto, y han logrado, según sus informes, hacer cavidades en dientes extraídos similares a los prehispánicos.

¿Qué tipo de instrumentos utilizaron para hacer las perforaciones y tallar los rellenos?

Nunca se ha encontrado un instrumento, pero para perforar debieron haber utilizado una especie de barreno de esa época, como el barreno de arco y el de bomba o de presión, los cuales eran utilizados por los joyeros. También se dice que utilizaban instrumentos de minerales muy duros como el pedernal, pero quebradizo, y la obsidiana, que tiene cierta similitud. Yo, para experimentar, comencé a trabajar con puntas de madera y le agregué diferentes abrasivos como arena de mar y volcánica trituradada, los cuales sí perforan los dientes porque son como lija.

Ellos pudieron haber utilizado algo parecido, porque para cortar el jade empleaban una pita —que frotaban en el lugar del corte— y cuando llegaban a determinado punto quebraban la roca. Hasta ahora existen tres incógnitas: Cómo lo hacían, con qué lo hacían, a quién se lo hacían y qué lugar utilizaban.

¿Por qué no se ha determinado qué clase social empleaba estos adornos?

Se comenzó a decir que los trabajos se efectuaban dentro de la nobleza, pero en Palenque, México, en 1952, el arqueólogo Alberto Ruz encontró una tumba con un sarcófago parecido a los egipcios en el cual estaban los restos óseos del gobernador Jannab Pakal y no tenía incrustaciones. Fuera de la cripta funeraria se encontraron los restos de otras dos personas menos importantes que Pakal y estas sí tenían incrustaciones dentales. En algunas tumbas reales se han encontrado este tipo de trabajos, pero en otras no.

En Guatemala, en el entierro 116 de Tikal del templo I, había una gran cantidad de jade y los pocos dientes que se encontraron no tenían incrustaciones.

En Chisec —Alta Verapaz—,debido a la construcción de una carretera, se han encontrado muchos cementerios antiguos que no tenían templos, y se han descubierto muchos dientes con perforaciones, y era gente del pueblo.

¿Estos trabajos se hacían por cuestiones estéticas o terapéuticas?

Este es otro misterio. En ningún códice precolombino se dice nada sobre los dientes. En las estelas y murales se encuentran todo tipo de sacrificios, pero no se observan incrustaciones, entonces se supone que era un rito bastante secreto. Estos tratamientos no tenían fines curativos ni terapéuticos, porque se efectuaron en superficies sanas de los dientes. Esto hace suponer que pudo haber sido únicamente cosmético o decorativo; como muestra de autoridad, nobleza, poder, nivel social, castigo, penitencia, sacrificio o ritual. Se desconoce el propósito.

¿Quiénes se cree que hacían estos trabajos?

Eran personas que estaban muy bien en la sociedad, porque eran especialistas y lo hacían en secreto. Pero, repito, no se ha visto un caso donde se represente la perforación de un diente. Lo único, quizá, podría ser un fragmento del mural de Tepantitla en Teotihuacán, el cual algunos autores lo identifican como trabajo dental, pero no creo que represente eso.

¿Las incrustaciones se practicaban tanto en hombres como en mujeres?

Sí, a los dos, y se les hacían solo a personas adultas, nunca a niños. Diego de Landa escribió que las pobladoras de Yucatán tenían por costumbre dejarse los dientes como sierra, lo cual hacían como galantería y el oficio lo practicaban unas mujeres que los limaban con “cierta piedra y agua”; es la única referencia que hay escrita al respecto.

Usted como odontólogo, ¿cómo califica estos trabajos?

Extraordinarios. Hoy día yo no los podría hacer, a pesar de que hay turbinas de alta velocidad de 400 mil rpm y brocas de diamante. Ellos ni siquiera conocían el hierro. El oro lo conocieron más o menos en el año 1000. Tampoco trabajaron el bronce, porque tuvieron solo edad de piedra.



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