Consideraciones estructurales y biológicas en la oseointegración

Las bases científicas de la implantología actual fueron establecidas por Per-Ingvar Brånemark, quien utilizó un implante de titanio para estudiar el flujo sanguíneo dentro del hueso de un conejo, descubriendo la extraordinaria biocompatibilidad del titanio y su resistente unión al tejido óseo; se estableció así el término de oseointegración, el cual se ha incorporado de forma sólida y permanente al lenguaje médico. La oseointegración implica la coexistencia de un implante sometido a cargas masticatorias y un tejido óseo vivo unido a la superficie del mismo. Esta relación entre un dispositivo artificial y un tejido vivo ha revolucionado el campo odontológico, siendo también utilizados en la actualidad para la reconstrucción craneal y maxilofacial. Los estudios de Brånemark, sirvieron de base para la elaboración de un protocolo operativo para obtener oseointegración, publicándose posteriormente el primer reporte clínico.





El escepticismo del mundo científico de la época, se debía a la imposibilidad técnica de demostrar la oseointegración mediante datos histológicos objetivos. Schoerder y cols, al margen del equipo de trabajo de Brånemark, demostraron desde el punto de vista histológico la oseointegración de los implantes.



Tráfico Semanal