Dimensión Vertical en Edentados: Relación con Síntomas Referidos

No poder morder los alimentos con firmeza y no reír o hablar despreocupadamente para los usuarios de prótesis total, bien puede considerarse en las primeras diez situaciones que incomodan a la mayoría de la población adulta mayor (algunas comorbidas entre ellas) y que ajustadamente entrarían en el marco de los problemas prioritarios en salud pública. Lo que la mayoría de las personas con prótesis total espera de ellas, es poder morder sin dolor, cuando es apenas lógico que así sea. Una prótesis total bien construida no solo debe estar exenta de producirlo, sino también ofrecer una excelente estética con retención, soporte y estabilidad sobre los tejidos que la toleran, ser una restauración con volúmenes y dimensiones craneales que recupere las pérdidas ocasionadas por el tiempo. Esta última consideración que atañe principalmente a la dimensión vertical (DV) o altura facial, se ha convertido en un reto de difícil conquista en los profesionales de nuestra disciplina.




El concepto de DV parece ser un constructo académico de difícil recordación y ponderación clínica. Esto se ve evidenciado en pacientes que probablemente han recibido durante su vida varios juegos de prótesis mal fabricadas con fallas justamente en la restitución de esta. Curiosamente, estos pacientes con características faciales dramáticamente pérdidas en el tiempo y con prótesis mal diseñadas, parecieran haber olvidado las proporciones juveniles de su rostro y apaciblemente aceptan la reflexión final de su odontólogo que seguramente procede sin premeditación pero con apremio.



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