La candidiasis como manifestación bucal en el SIDA

El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) es un proceso patológico detectado por vez primera en los Estados Unidos de América en 1981 (aunque se plantea que su origen geográfico está en África). Adquiere, de inmediato, un carácter epidémico explosivo, que luego se extiende a otras partes del mundo y comienza a adoptar el carácter de un grave problema de salud mundial. Los seres humanos viven en armonía relativa con una serie de virus, bacterias, parásitos y hongos que no causan enfermedades a las personas sanas cuyas defensas inmunológicas están intactas, pero estos microorganismos pueden aprovecharse de un sistema inmunitario debilitado, como el de una persona infectada por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Las infecciones que ocasionan reciben el nombre de infecciones oportunistas, dentro de las cuales se encuentra la candidiasis, que es una infección fúngica causada por cualquiera de las especies del género Candida. En pacientes con VIH, la infección oportunista más frecuente es la Candida y de ésta la especie que más prevalece es la Candida albicans.




La candidiasis más común es la seudomembranosa, localizada generalmente en la lengua, paladar duro y blando y la mucosa del carrillo. Las manifestaciones clínicas más frecuentes de la candidiasis son las infecciones por Candida de la cavidad bucal y el esófago. En los pacientes infectados por el VIH, asintomáticos, la presencia de candidiasis bucal suele anunciar la transición hacia el SIDA. El odontólogo puede reconocerla en sus diferentes formas de presentación y muchas veces, a través de su presencia, puede hacer diagnóstico precoz de enfermedades como el SIDA.



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