BIOSEGURIDAD: 22 mil pacientes podrían haberse contagiado de VIH en el dentista


Amy Duffield, una joven de 23 años, ha muerto por una inflamación del corazón después de que el pasado agosto fuese atendida en la consulta de un dentista inglés acusado de incumplir todos los protocolos higiénicos elementales. 

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El doctor Demond Jude D’Mello, de 62 años, trabajaba en el centro de salud dental público de Gedhing, en Nottingham, en el centro de Inglaterra.

Está acusado de reutilizar los guantes en su consulta con diversos pacientes, de no desinfectar el material de las intervenciones odontológicas y de guardarlo en el lavabo. El Servicio Nacional de Salud (NHS) ha llamado a los 22.000 pacientes que se calcula que D’Mello ha atendido en sus 32 años en el servicio, para someterlos a análisis de detección del virus del sida, el VIH, y las hepatitis B y C. Cuatrocientos pacientes se han sometido ya a los test. La policía investiga una segunda muerte que podría estar relacionada con las malas prácticas del dentista.


El pasado junio, un paciente presentó al NHS pruebas filmadas de la actuación negligente del odontólogo, donde se recogían sus actuaciones con 166 pacientes durante tres días de trabajo. El 27 de junio fue suspendido. El médico ha dado negativo en los análisis a los que ha sido sometido. El problema no es que él haya transmitido sus propias enfermedades, pues está sano, sino que al utilizar instrumental sucio pudo haber pasado los virus de unos pacientes a otros.

Quienes en su día fueron atendidos en la clínica de D’Mello se declaran como es lógico «en estado de shock», «enormemente preocupados». La mayoría de los testimonios hablan de un profesional «muy agradable, tanto, que todo el mundo confiaba en él». Algunos pacientes sí observaron que almacenaba en el baño material sanitario, pero no le dieron importancia, «porque era un dentista increíble, realmente bueno».

Amy Duffield, la fallecida, licenciada por la Universidad de Leeds, era hija única de una viuda. Presentó fuertes palpitaciones y poco después murió en el hospital por una miocarditis. Su madre ha dado las gracias a la clínica pública por los esfuerzos para intentar salvarla, pero pide que se investigue hasta el final y evoca a Amy como «una persona única, que no solo era mi hija, era también mi mejor amiga».

El Servicio Nacional de Salud ha puesto a disposición de quienes hayan pasado por el servicio de Desmond D’Mello un teléfono de atención (03330 14 2479) y también se ha habilitado una clínica para atenderlos en el Arnold Health Center. D’Mello, un hombre de aspecto atildado y agradable, reutilizaba guantes sucios y no desinfectaba el material quirúrgico con el que hacía incisiones con sangre.

Fuente: abc.es



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