PDF: Manejo endodóntico de una inusual configuración del sistema de conductos de un segundo molar mandibular

La formación de las raíces múltiples es resultado de la proliferación en sentido horizontal y vertical de las partes opuestas de la vaina radicular.

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El éxito de la terapia no quirúrgica del conducto radicular depende de un minucioso conocimiento de la morfología dentaria, tanto externa como interna, del desarrollo histológico de cada uno de sus componentes, más específicamente y antes de comenzar el tratamiento, de un detallado conocimiento de los conductos radiculares tanto en su forma como en su número, todo esto con el fin de localizar todos los conductos radiculares y desinfectarlos de un modo correcto, respetando la forma del conducto en sus tres dimensiones para concluir aislándolos herméticamente del medio externo.

La formación de la raíz dental comienza después de que la morfogénesis de la corona es completada. Embriológicamente, las raíces dentales proviene de la vaina radicular epitelial de Hertwing (unión entre el epitelio dental interno y externo), y su patrón proliferativo está determinado genéticamente. 


Las variaciones morfológicas ocurren por la interacción anormal de los tejidos durante las distintas fases del desarrollo dentario. De acuerdo con el periodo en que ocurra esta alteración, el diente puede evidenciar un desarrollo y/o erupción anómala, ectópico o con alguna variación anatómica. Es por esto que el clínico debe estar preparado para afrontar las diferentes configuraciones anatómicas inusuales que se pueden presentar en las piezas dentales.

La radiografía periapical de rutina nos permite evaluar el número, longitud, curvatura y aberraciones del sistema de canales antes de empezar cualquier tratamiento endodóntico, sin embargo, este tipo de examen auxiliar sólo nos muestra imágenes en dos dimensiones de un objeto de tres dimensiones.


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