Manejo odontológico de la mujer embarazada


Durante el embarazo y la lactancia la mujer está en un estado fisiológico diferente. Conocer y comprender estos cambios permite la adecuada toma de decisiones para la correcta atención odontológica de la paciente.



Alteraciones del sistema cardiovascular
Entre los muchos cambios que presenta la mujer embarazada, el aumento del gasto cardiaco entre un 30% y un 50%, así como el subsecuente aumento en la frecuencia cardiaca del 20 al 30%, son el resultado del aumento del volumen sanguíneo circulante. Es completamente normal que la paciente embarazada en reposo tenga taquicardia.


Cambios hematológicos
Debido a la demanda que significa el embarazo, el plasma materno y el volumen de eritrocitos incrementa el volumen sanguíneo de la madre. Este puede aumentar entre un 25% y 50%, y la cantidad de células rojas en un 20% en comparación con una mujer no embarazada. Este importante incremento en el plasma, que llega al máximo alrededor de la semana 30 de gestación, ocasiona una “dilución” de las células sanguíneas, provocando una anemia fisiológica o anemia dilucional. 

Sistema respiratorio
La mujer embarazada frecuentemente cursa con hiperventilación. Aunque puede iniciarse en el primer trimestre, hasta el 45% de las mujeres experimentan este síntoma hacia el final del embarazo. Esto es resultado del efecto postural y la mencionada opresión del bebé y desplazamiento pulmonar por el útero. En consecuencia, es normal encontrar un estado de una leve alcalosis respiratoria y alteraciones en un análisis respiratorio por gasometría.

Consideraciones anestésicas y farmacológicas

Anestésicos locales
Durante el embarazo se modifica la conducción nerviosa. El bloqueo con anestesia local de fibras A, B y C es más rápido en mujeres embarazadas que en las que no lo están. Todos los anestésicos locales cruzan la barrera placentaria, por lo que debemos considerar que medicamento que administremos entrará en la circulación materno-fetal. Aunque la administración de benzocaína, procaína, tetracaína y lidocaína durante el embarazo no han demostrado el incremento de malformaciones fetales, deben administrarse valorando siempre el riesgo-beneficio.

Antibióticos
La mayoría de los antibióticos cruzan la barrera placentaria y potencialmente pueden afectar al bebé. En caso de que la evaluación riesgo-beneficio nos oriente a administrar un antibiótico, el medicamento de primera elección, de acuerdo a la microflora bucal de las infecciones odontogénicas es la penicilina. Los antibióticos B-lactámicos han sido usados desde los años 40 de forma segura sin incrementar la incidencia de anormalidades fetales. El aumento del volumen sanguíneo y de la tasa de filtrado renal en la mujer embarazada disminuyen la concentración de los antibióticos, en comparación con la mujer no embarazada. En caso de seleccionar amoxicilina como antibiótico, deberá ser de forma simple y sin el uso en conjunto de ácido clavulánico.

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